
Columna de liderendeportes.com por Gilberto Jesús Mendoza
La verdad me asombra escuchar muchas personas, incluyendo reconocidos dirigentes, afirmar con vehemencia que peligra el boxeo profesional. Puedo aceptar errores cometidos, comportamientos perjudiciales por algunas de sus máximas figuras y un lado comercial limitando la parte deportiva; pero decir que no existirá más por determinados factores se convierte en osado y hasta irresponsable.
El pugilismo no solo es polémico, también tiene una característica estacional. No todas las épocas la disciplina destaca sobre otros deportes, muchas veces la falta de figuras afecta lograr adherir nuevos seguidores. El contar con un atleta capaz de levantar emociones o representar a un país con dignidad, en especial por su fortaleza mental y física, siempre llenará de admiración. No olviden que no deja de ser un deporte individual, generalmente, con jóvenes llenos de hambre, tenaces y luchadores, que buscan la gloria través de sus puños. Esto implica un valor social como escape a situaciones económicas precarias con la esperanza en sus habilidades de atleta. Por esa combinación, admiración y superación, es difícil descartar a nuestra amada disciplina. No quito mérito a las críticas, no digo que se requiera adaptarse a los esquemas modernos, pero ese dramatismo y expectativa brindado por los grandes peleadores jamás podrá ser superado por otro deporte.
La verdad la digo con hechos. El boxeo se hace con los estilos, toda pelea entre estilista y pegador siempre estará cargada de acción, sorpresa e impredecible. Un golpe puede cambiar el ritmo de un combate y despertar el nacimiento de una nueva estrella del boxeo. ¿Existe otro deporte capaz de nivelar diferencias de esta manera? Yo lo dudo. El fin de semana pasado el boxeador estadounidense Danny García sorprendió al mundo noqueando en forma espectacular al amplio favorito Amir Khan en cuatro asaltos en el Mandalay Bay de Las Vegas. Una pelea que en el papel y mundo de apuestas se daba como ganador a Khan por su técnica y experiencia. Desestimaron el ímpetu de un García que cada vez hace algo para demostrar que también pertenece a la élite mundial. Danny derrotó en forma categórica al legendario Érik “Terrible” Morales, y ahora triunfa sobre Amir esperando mejores oportunidades. ¡Felicidades al nuevo campeón unificado de la categoría superligero AMB-CMB! Así que pensar en ver ausentar al boxeo de los grandes espectáculos deportivos solo es una falacia, tal vez, de algunos quienes disfrutaron sus mejores momentos y ahora se niegan dejar a otros vivirlo. El egoísmo no es un camino, el pugilismo solo necesita unión y estandarización que levante el prestigio de sus nóveles actores.